lunes, 11 de diciembre de 2017

"Day of the Dead: Bloodline", ¿Otro remake de postín?

A estas alturas de la película, seguir fustigándose por la necesidad o no de los ya míticos remakes o refritos, parece ya pasado de moda. Más o menos, tenemos ya todos asumidos que estos han existido, existen y seguirán existiendo, así que más vale aplicar aquello de que si no puedes con tu enemigo, únete. Buenos tiempos para este tipo de productos a coste intelectual cero, sobretodo cuando ahora lo que se lleva es el fenómeno hater y mientras estos se pasan el día odiando a diestro y siniestro todo aquello que la industria con más o menos acierto nos va ofreciendo, los remakes siguen teniendo su espacio e incluso, su público.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Crítica: The Babysitter

Viniendo de un director como McG, del que ya poco podría esperar, reconozco que esta película es una agradable sorpresa. Las comedias de terror caen en muchos casos en una sucesión de parodias que llevan al aburrimiento, pero en este caso la película mantiene un ritmo gamberro bastante dinámico y acaba siendo una película entretenida. A todo ello ayudan unas imágenes gore bastante explícitas que la consiguen distanciar, pese a su argumento, de otros productos que pecan de ser demasiado infantiles.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Crítica: La Noche del Virgen

Con semejante título cualquiera puede pensar que estamos ante una comedia bastante comercial, del estilo Virgen a los 40 o Dos tontos muy tontos. Más todavía si tenemos en cuenta el prólogo con el que se abre la historia y que poco tiene que ver con el resto de la historia. En plenas campanadas 2016 en la Torre de Sol en Madrid, el monologuista Ignatius Farray da vida al presentador Ramón García (con capa incluida). Farray que se dio a conocer en La hora chanante y actualmente comparte mesa en el programa La vida moderna de la Cadena Ser junto a David Broncano y Quequé, se marca su propio sketch humorístico con un aluvión de bromas verbales que le caracterizan como personaje público, aunque parece una interpretación de sí mismo.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Críticas: Memories of Murder

Puedo afirmar sin ningún tipo de dudas que Memories of Murder (2003), también conocida como Crónicas de un Asesino en Serie, es una de las películas asiáticas más influyentes del S. XXI. Su director, Bong Joon-Ho, es actualmente uno de los referentes de su generación, siendo ésta una de sus primeras películas. Su trabajo fue reconocido en este caso con una Concha de Plata, dejando claro desde el inicio que era un cineasta a seguir. Su buena acogida entre público y crítica hizo que su siguiente película, The Host (2006), fuese estrena en los cines de todo el mundo. Yo personalmente no perdí la oportunidad de ir a verla, es cierto que me esperaba más, pero el buen hacer del director también queda claro. A cotas más altas llegaría con Snowpiercer (2013), coproducida por EEUU y en la que introdujo una serie de actores reconocidos como Chris Evans, Tilda Swinton o John Hurt.

domingo, 3 de diciembre de 2017

"The Punisher", el dulce sabor del castigo

Un castigo puede suponer un antes y un después en nuestra conducta, todo depende del castigador. Reconocemos el poder del castigo porque es lo que atemoriza y en ese temor es donde nos equivocamos de pleno, porque la intensidad del castigo siempre va a depender de la intensidad del castigador, que es quien realmente debe infundir ese respeto, inquietud o terror. Un castigador blando va a sufrir con el castigo tanto o más que el castigado, por el contrario, un castigador implacable va a disfrutar con la reacción del castigado. Profundizando en la figura del castigador, ahora sabemos que existe un aviso importante, si el castigador no busca un escarmiento, ni pretende una redención, el castigo es sólo venganza y pierde la parte positiva para convertirse en una ejecución. La pena capital impuesta por una persona cuya vida está supeditada a la muerte del enemigo, convierte el castigo en una forma de vida y al castigador en The Punisher.

Crítica: The Night Watchmen

Iré al grano: no soy un gran seguidor del combinado terror y humor. Siempre me han gustado dentro del género las diferentes incursiones y experimentaciones en el patrón, los subgéneros, las pinceladas que aportan un punto diferente y se salen del canon. Llamadme serio. Mira que luego si disfruto como un enano con obras del calibre como “Evil Dead”, pero amigos, Sam Raimi sabía lo que se hacía y Mitchell Altieri, padre de éste engendro llamado “The Night Watchmen” no, y si lo sabe, para mi gusto han sido los 80 minutos más desperdiciados en mucho tiempo.